
lunes, 25 de diciembre de 2006
viernes, 1 de diciembre de 2006
LA BELLE DAME SANS MERCI

I
Ah, ¿Qué es lo que te aflige, maltrecha criatura.
Solitario y pálido vagabundo?
El junco se marchita en el lago
Y ningún pájaro canta.
II
Ah, ¿Qué es lo que te aflige, maltrecha criatura,
Tan demacrado y tan lleno de dolor?
El granero de la ardilla esta lleno
Y la cosecha ya ha sido recogida.
III
Veo un lirio en tu ceja
Con la húmeda agonía de las gotas de febril rocío
Y en tu mejilla una rosa que se desvanece
Tan rápidamente como se marchita
IV
Conocí a una dama en los prados
Llena de belleza, una niña de las hadas;
Su pelo era largo, su caminar ligero
Y sus ojos salvajes
V
La senté en mi corcel trotador
Y nada más ví durante el resto del día
A mi lado ella se recostó, y cantó
Una canción de las hadas.
VI
Hice una guirnalda para su cabeza
Brazaletes también, que la llenaron de fragancias;
Ella me miró y me hizo el amor
Con dulces quejidos.
VII
Ella me encontró raíces de dulce sabor
Miel salvaje y maná del rocío
Y en un lenguaje ciertamente extraño le dijo-
‘Te amo’
VIII
Ella me llevó a su gruta encantada
Y allí me contemplo, y suspiro profundamente,
Y allí cerré sus ojos salvajes
Para besarla hasta caer rendidos.
IX
Y entre el musgo sucumbimos al sopor
Y allí soñé – Ah! dolor!
El último sueño que jamás tuve
En la pendiente de la fría colina.
X
Ví pálidos reyes, y princesas también,
Pálidos guerreros, todos con la palidez de la muerte;
Ellos gritaban – ¡‘La bella dama sin piedad
Te ha esclavizado!’
XI
Vi sus hambrientos labios en la penumbra
Con un horrible bostezo avisador,
Y me desperté, encontrándome aquí
En la pendiente de la fría colina
XII
Eso es lo que ha hecho que me encuentre aquí
Solitario, pálido y vagabundo,
Aunque el junco se marchite en el lagoY ningún pájaro cante.
John Keats
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