AURORA - Runaway
No porque tuviera un lugar central en mi vida, sino porque formó parte de mi historia.
Y eso, aunque no tenga significado afectivo, merece ser nombrado una vez.
Y durante mucho tiempo pensé que eso era un fallo mío...
Con los años entendí que no...
Cuando él llegaba a casa, algo cambiaba...
No hacía falta que dijera nada.
El ambiente se tensaba y todas callábamos.
No sabíamos cómo vendría ese día, y el cuerpo aprendió a esperar en silencio.
Para una niña, vivir así no es una anécdota... es una escuela.
Una niña que crece en un clima imprevisible aprende pronto a leer señales mínimas: un gesto, un ruido, una forma de abrir la puerta...
Aprende a anticiparse...
A no molestar...
A ocupar poco espacio...
No hubo regalos, ni caricias, ni presencia...
Solo discusiones, ausencias y una sensación constante de inseguridad.
Mi padre estaba... pero no estaba disponible.
Y un padre así no se convierte en recuerdo, se convierte en fondo.
Y un padre así no se convierte en recuerdo, se convierte en fondo.
Y aprendí a no necesitar...
A no pedir...A observar en lugar de confiar..A cuidarme sola antes de tiempo...
La memoria necesita vínculo para construirse.
Necesita miradas, palabras, juego, repetición...
Necesita sentirse a salvo para guardar escenas.
Con él no hubo nada de eso.
No guardé escenas, ni conversaciones, ni momentos compartidos.Así que mi mente hizo lo único que podía hacer una niña:desconectar.
Guardé sensaciones...
El silencio...
La alerta...
La tensión en el cuerpo.
Con los años apareció algo más difícil de nombrar... una sospecha.
No un recuerdo claro, no una escena...sino la intuición de que hubo límites que quizá no se respetaron.
Nada que pudiera afirmar con certeza.
Nada que mi mente pudiera ordenar.
Y precisamente por eso, la memoria hizo lo que mejor sabía hacer... borrar.
Borrar la historia sin borrar el cuerpo.
Donde vive la memoria corporal.
Porque aunque no recuerde hechos,
mi cuerpo sí recuerda cómo se sentía estar cerca.
Recuerda el temblor...
La rigidez...
La necesidad de pasar desapercibida.
Recuerda sin imágenes y sin palabras,
pero con una claridad absoluta.
Esa memoria no explica... Reacciona.
Por eso, de adulta, evito su presencia sin pensarlo.
Porque el cuerpo se tensa antes de que la razón llegue.
No es rencor...
No es juicio...
Donde vive la memoria corporal.
Porque aunque no recuerde hechos,
mi cuerpo sí recuerda cómo se sentía estar cerca.
Recuerda el temblor...
La rigidez...
La necesidad de pasar desapercibida.
Recuerda sin imágenes y sin palabras,
pero con una claridad absoluta.
Esa memoria no explica... Reacciona.
Por eso, de adulta, evito su presencia sin pensarlo.
Porque el cuerpo se tensa antes de que la razón llegue.
No es rencor...
No es juicio...
Es un aprendizaje antiguo que dice: aquí no.
Eso tiene efectos...
Por eso no lo recuerdo.
No porque no fuera importante, sino porque no era un lugar seguro al que volver.
Slán go foil
LDB


.jpg)

.jpg)
.jpg)